¿Quién no sabe que es el estrés?
Es indudable que en mayor o menor medida a todos nos afecta el estrés, ya que cualquier cambio al que debamos adaptarnos nos lo puede generar.

A consecuencia de ello, nuestras emociones pueden desbordarse, y hacernos sufrir porque no sabemos manejar la situación en la que nos encontramos inmersos.
¿Que nos provoca el estrés?

El estrés es un sentimiento de tensión física o mental que se genera como respuesta automática frente a situaciones que son percibidas como amenazantes.
De hecho, el estrés en sí mismo es útil porque nos impulsa y hace que nos adaptemos mejor a las exigencias demandantes del medio. Ahora bien, cuando supera las necesidades o se prolonga en el tiempo puede afectar negativamente nuestra vida
Fuentes de estrés
Nuestras experiencias estresoras pueden provenir fundamentalmente de tres fuentes: nuestro entorno, nuestro cuerpo y nuestros pensamientos.

El entorno nos exige constantemente que nos adaptemos a las exigencias que representan nuestro mundo laboral, las relaciones interpersonales, los horarios rígidos, el buscar piso, la enfermedad o muerte de un ser querido, el enamorarse incluso…y muchas otras situaciones amenazantes para nuestra seguridad y autoestima.
La segunda fuente de estrés vendría a consecuencia que cuando interpretamos una situación como amenazante nuestro cuerpo, al igual que en nuestros ancestros más primitivos, responde con un cambio fisiológico observable que nos prepara para la lucha o huida:
- las pupilas se agrandan para mejorar la visión
- el oído se agudiza
- los músculos se tensan para responder al desafío
- la frecuencia cardiaca y respiratoria aumentan
- las manos y pies sudan…

Si no se hace ningún esfuerzo para liberarse de estas respuestas involuntarias del organismo que ocurren durante la fase de reconocimiento y consideración de la amenaza, se puede entrar en un estado de estrés crónico que puede ser motivo, por ejemplo, de una presión arterial elevada, dolor de cabeza, problemas sexuales, tensión muscular…
Cuando uno se siente estresado y se añade aún más estrés, los centros reguladores del cerebro tienden a hiperreaccionar ocasionando desgaste físico, crisis de llanto y potencialmente depresión e incluso muerte.
La tercera fuente de estrés proviene de nuestros pensamientos, de la forma de interpretar y catalogar nuestras experiencias y de ver el futuro, que en la medida que sean negativos, nos desbordarán.
¿Cómo podemos manejar la sobrecarga de estrés, o mejor aún eliminarla?

No se puede escapar de todas las situaciones estresantes que hay en nuestra vida, ni evitar completamente nuestra respuesta innata a las amenazas, pero sí podemos aprender a contrarrestar nuestras reacciones habituales al estrés, aprendiendo a relajarnos
Usando regularmente técnicas de autocontrol emocional, y no solo cuando se está bajo presión, devolveremos a nuestro organismo a su estado natural de equilibrio.
De este modo, al practicar dichas técnicas durante situaciones calmadas va a ayudarte a normalizar tus procesos físicos, mentales y emocionales, y a pasar las circunstancias difíciles que te puedan surgir.
¿Qué es el autocontrol?

El autocontrol es la capacidad de ejercer dominio sobre uno mismo, es decir, de controlar las propias emociones, comportamientos, deseos, o simplemente estar tranquilo. Esta capacidad nos permite afrontar cada momento de la vida con mayor serenidad y eficacia.

Las personas que poseen un alto autocontrol son capaces de dominar sus pensamientos y su forma de actuar, lo que puede ser beneficioso en multitud de situaciones, por ejemplo en un conflicto de pareja o en una negociación laboral… Las investigaciones afirman que inteligencia emocional es clave para poder dominar esta habilidad.
A continuación mencionamos varias sugerencias que ayudan a controlar el estrés:
- Respiración profunda
- Relajación muscular
- Detención del pensamiento
- Desarrollo de técnicas de afrontamiento
- Nutrición sana
- Ejercicio
Pero hay muchas otras, que podemos enseñarte en consulta.