Internet es una de las herramientas tecnológicas más útiles, e incluso podríamos aventurarnos a decir que imprescindible, en nuestra sociedad actual. Ahora bien, por desgracia, en ciertos casos adquiere una centralidad tan extraordinaria en la vida del individuo que puede desembocar en una adicción.

Esta inclinación desmedida hacia su uso puede llegar a interferir con otras actividades cotidianas, llegando incluso a perturbar las relaciones sociales y familiares. Pero además, puede llegar a hacer que la persona se muestre incapaz de dejar de usar Internet, o de que sienta un enorme malestar cuando no se puede conectar.
De hecho, lo que caracteriza a una adicción es la pérdida de control y la dependencia. Todas las conductas adictivas están controladas inicialmente por reforzadores positivos- el aspecto placentero de la conducta en sí-, pero terminan por ser controladas por reforzadores negativos- el alivio de la tensión emocional, especialmente.

Una persona normal se conecta al móvil o a internet por la utilidad que ello representa o el placer de la conducta en sí misma; una persona adicta, por el contrario, lo hace buscando el alivio del malestar emocional (aburrimiento, soledad, ira, nerviosismo…)
Los adolescentes quizás son los que constituyen un grupo de riesgo más importante a esta adicción porque tienden a buscar sensaciones nuevas y son los que más se conectan a Internet, además de estar más familiarizados con las nuevas tecnologías

Cabe decir, que hay ciertas características de personalidad (impulsividad, búsqueda de sensaciones, autoestima baja,..) o estados emocionales que aumentan la vulnerabilidad psicológica a las adicciones (intolerancia a los estímulos displacenteros como pueden ser disgustos responsabilidades, preocupaciones…, estilo de afrontamiento inadecuado ante las dificultades cotidianas, estado de ánimo que se vivencia subjetivamente como no agradables, situaciones de estrés personal o estrés laboral…)
El sujeto muestra una capacidad de aguante cada vez menor ante las emociones negativas y las frustraciones cotidiana. Las estrategias de afrontamiento se debilitan debido a la falta de uso. De este modo, el comportamiento adictivo se convierte en la única vía para hacer frente el estrés.
Cuál sería el tratamiento idóneo?
Se tendrían que trabajar aspectos psicológicos y de aprendizaje encaminados a aprender a organizar el tiempo de ocio y a gestionar la ansiedad y otras emociones displacenteras, sin emplear internet como refugio, evasión o alternativa al afrontamiento del problema.
Cuáles serían los pasos a seguir para romper la adicción a Internet?
Control de estímulos, es decir evitar el uso de Internet a lo sólo lo imprescindible por lo que se refiere a las obligaciones diarias laborales o escolares.
Asimismo sería bueno llevar a cabo una planificación del tiempo libre-tanto más cuanto más al comienzo del tratamiento se esté, y marcarse el no quitar horas de sueño en pro de estar conectado.

Pero la evitación lleva a una intranquilidad subjetiva ya que se piensa con ansia en lo prohibido y no se está seguro de si se va a ser capaz de controlar en el futuro. Por ello, el sujeto en una segunda fase del tratamiento deberá exponerse gradualmente al estímulo que le causa adicción.
Como tratamiento de mantenimiento será necesario potenciar unas respuestas de afrontamiento adecuadas a las diferentes situaciones, y usar técnicas de distracción cognitivas como pensar en situaciones agradables vividas recientemente, contar de tres en tres hacia atrás, o hacer ejercicio físico que ayuda a distraerse de los pensamientos problemáticos.
También será importante a largo plazo solucionar los problemas específicos que la persona pueda tener, trabajando áreas como la autoafirmación, el control del estrés, la relajación, las habilidades sociales, así como será imprescindible adoptar un cambio en el estilo de vida, adquiriendo conductas alternativas gratificantes.