Infertilidad y reproducción asistida

El diagnóstico de infertilidad representa un impacto psicológico importante ya que puede afectar a diversas áreas de la vida de quienes la padecen (salud, persona, de pareja, familiar, social, económica…)

El querer y no poder tener hijos conduce a un sufrimiento psicológico y a un sentimiento de vacío que se interpone entre la pareja, pues les inunda un sentimiento de culpa y de fracaso por el deseo no alcanzado; un estado de ansiedad que les conduce a un desajuste emocional que conlleva manifestaciones físicas, somáticas y psicológicas ( insomnio, dolores de cabeza, depresión…). En muchas parejas este acontecimiento vital puede llegar a desequilibrarla, incomunicarla o separarla.

Además, el no conseguir tener un hijo de forma natural se vive con una sensación de fracaso que conlleva la pérdida de espontaneidad y disfrute de las relaciones sexuales y de la comunicación en general.

Se puede considerar como un estresor de sobrecarga crónica, ya que el estudio de la pareja infértil suele durar varios meses, y se convierte en una preocupación contante de visitas al médico, programación de relaciones sexuales y vigilancia constante, que pueden hacer aflorar sensaciones de culpa, frustración  e impotencia, llegando al desarrollo de cuadros tan habituales de depresión como de ansiedad.

Como psicólogos nuestra labor va a ser acompañar  a la pareja en su deseo de tener hijos, compartir sus momentos,  y dotarles de herramientas para que puedan manejar mejor su insatisfacción personal y de pareja, el vacío no cubierto y todo el proceso emocional que acompaña el largo recorrido que supone el tratamiento de la infertilidad; así como recolocar sus emociones y reinventar la vida sin hijos si fuera el caso. Además en cada caso se añadirá la terapéutica específica que requiera de fondo cada persona o pareja en particular.

El desajuste emocional experimentado,  que puede tener tanto manifestaciones físicas, somáticas como psicológicas, hace empeorar la calidad de vida de la pareja que sigue tratamientos médicos de reproducción asistida. A la vez que, como ya hemos dicho, al ser un proceso de por sí estresante, los estados emocionales negativos que comporta pueden por sí mismo provocar que el embarazo no llegue a producirse.

A veces, además, cuando las parejas están ya en la fase de estudio de la infertilidad, se sienten esperanzadas porque piensa que están llegando al punto de conocer ya su problema y creen que la solución está próxima, cuando en realidad está empezando un largo camino por recorrer. Por ello, por un lado se deben ofrecer consejos y orientaciones psicológicas que ayuden a hacer una autoregulación emocional y de conducta, dotando de técnicas para afrontar el estrés que genera todo el tratamiento de la infertilidad (técnicas de afrontamiento de autocontrol, inoculación al estrés, entrenamiento en solución de problemas y control de las emociones…). Pero por otro lado, será necesario dar formación e informar sobre los diagnósticos de la infertilidad, los posibles tratamientos de reproducción asistida, así como los porcentajes de éxito reales y posibles alternativas al tratamiento como la adopción o vivir sin hijos.

Si conseguimos hacer una labor preventiva antes de empezar el tratamiento, la pareja tendrá una mayor capacidad para afrontar los distintos momentos del proceso (diagnóstico, tratamiento…) así como un mayor ajuste emocional durante los mismos, ya que dispondrán de herramientas básicas para tomas de decisiones, soporte anímico, ayuda relacional , procesos socioafectivos con la pareja, amigos, familia, etc, y especialmente la puesta en marcha de estrategias de comunicación con la pareja lo que aumentará la resolución de posibles problemas que puedan aparecer en el camino.

Prevenir estados ansiosos es primordial antes de iniciar el tratamiento, por lo que es conveniente enseñar técnicas de relajación, así como técnicas de distracción mental y conductual tal como planificar actividades lúdicas, búsqueda de apoyo social ( entrenamiento en habilidades sociales, técnicas de asertividad…), técnicas de detención del pensamiento o eliminación de conductas obsesivas, rechazo de ideas irracionales,..

También será muy importante el ayudar a gestionar los fracasos múltiples cuando los haya y ayudar en la toma de decisión de terminar con los tratamientos.

En definitiva, el desajuste emocional se mantiene, pues, debido a la percepción de la infertilidad como un problema amenazante, sobre el que no se tiene control ninguno, en el que no se utilizan recursos ni estrategias eficaces en la búsqueda de apoyo social ni de pareja, lo que hace que la infertilidad se vivencie como algo altamente problemático por ambos miembros de la pareja.

Entonces, lo que buscaremos será el bienestar psicológico de la relación de pareja para que ésta viva todo el proceso desde una percepción del control, desdramatizando la situación y generando entornos alternativos para abordarla, promoviendo la confianza y facilitando una comunicación más fluida y empática entre la pareja, recuperando lo lúdico y gratificante (el sentido del humor y la sexualidad…) , promoviendo expectativas de logro o éxito y/o introduciendo alternativas a la parentalidad.