Problemática de la superdotación

Cute child in front of huge blackboard. He knows answer.

¿Quién no ha sentido envidia en alguna ocasión de un superdotado? Pero la realidad de estas personas no es tan maravillosa como a priori pudiese parecer. Los niños superdotados suelen tener una trayectoria escolar caótica, suelen ser frágiles desde el punto de vista psicológico, y a menudo, viven el mundo de una manera dolorosa. Es cierto que algunos, según su personalidad, lograrán desarrollar defensas y recursos para transformar su particularidad en ventaja, en una dinámica de vida positiva. Pero otros, cuyo desarrollo esté marcado por dificultades afectivas, desarrollarán posteriormente diversos problemas psicológicos. En la adolescencia, las descompensaciones psicológicas son frecuentes y pueden dar como resultado cuadros clínicos atípicos, responsabilidades inasumibles y un pronóstico en ocasiones sombrío. Las dificultades serán más o menos marcadas en función de que el niño haya sido examinado, y de la edad del diagnóstico.

Lo ideal, pues, sería que un superdotado fuera diagnosticado en la niñez, porque a menudo estas personas cuando no saben su condición no encuentran su posición en la vida, y suelen sentirse desgraciados. Muchas veces cuando el diagnóstico no se ha hecho de joven, la propia persona cree carecer de inteligencia, por muy paradójico que pueda parecer.

Por otro lado, cabe decir que la mayoría de niños superdotados corre el riesgo de tender al perfeccionismo, probablemente como consecuencia del elogio externo que reciben y han recibido continuamente por parte de quien les rodea. Sin embargo, y aunque estos sujetos tengan elevadas capacidades, el perfeccionismo va más allá de la excelencia: no deja espacio para el error; el resultado debe ser el mejor

En consecuencia, el perfeccionismo proporciona poca satisfacción y mucha autocrítica porque los resultados no son siempre suficientes para los niños superdotados. En muchos casos, los perfeccionistas son personas de “todo o nada”. Se ven a sí mismos como éxitos perfectos o fracasos totales Estas presiones son sólo algo diferentes de la motivación por la excelencia. Y es esta pequeña diferencia, muy sutil, la que impide a estos niños sentirse bien con ellos mismos y les impide, además, arriesgarse cuando creen que los resultados no van a ser perfectos. En consecuencia, evitan, cortan y se apartan con ansiedad de todo aquello que juzgan que les llevará a no ser todo lo buenos que desean

Abstract fibers neural networks background.

Existen, además, evidencias que el perfeccionismo puede conllevar, además de dificultades en el trato con los demás, otra serie de problemas asociados, como la visión que de ellos tiene la sociedad y los conflictos que, consecuentemente, se producen en ellos. Porque en un mundo en que la salud emocional se define desde el punto de vista de la satisfacción, la capacidad para estar relajados, la satisfacción con la propia personalidad y con la vida, así como la carencia de conflictos internos, no resulta extraño que el perfeccionista sea percibido por los demás como el neurótico. Peor aún, los mensajes que los perfeccionistas van recibiendo a lo largo de su vida los convence de que hay algún defecto básico en su personalidad que debe ser erradicado. Esto exacerba todavía más la cantidad de conflictos interiores con los que ellos deben funcionar en su vida cotidiana. Y no sólo hace que sientan vergüenza, culpabilidad e inferioridad por no poder encontrar sus propias normas; sino que, además, sienten vergüenza, culpabilidad e inferioridad por tener toda esa serie de conflictos internos. Y en ello es donde radica el problema de los perfeccionistas. Quizás en parte esto podría llegar a evitarse si tanto padres como profesores atendiesen a un respeto por la diversidad y las diferencias individuales, y llegasen a posibilitar el verdadero desarrollo y actualización de la superdotación.

Así es que sería necesario que todos nosotros permitiésemos al superdotado que pudiese llegar a manifestar su propia personalidad, inteligencia, creatividad, motivación e intereses sin tener que avergonzarse por ello. Deberíamos ofrecerles un ambiente basado en la tolerancia, en el que se permita expresar sus diferencias individuales respecto a los demás, con todo el respeto, y ofreciéndoles también un medio adecuado en el que puedan estar en contacto con otros superdotados, para que vean que no son algo anormal, sino que hay otros similares a él.