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La depressió què és?

“No sé què em passa. No puc amb la meva ànima. No tinc forces per arribar a final del dia. Tan sols em ve de gust estar estirat. No tinc ganes de sortir, ni de veure ningú… Res que no tinc ganes de res”

La depressió és un trastorn afectiu que provoca un estat d’ànim de tristesa i abatiment, que causa  malestar mental i físic a les persones que la pateixen. És, de fet, una malaltia que afecta l’individu, els seus hàbits i la seva convivència familiar, laboral i social.

Els seus límits són difusos ja que mostra una gran heterogeneïtat en relació a les causes que la desencadenen, a la seva evolució, o a la intensitat en que es presenta: des d’una forma de reacció de relativa normalitat del ser humà front un esdeveniment de la vida (menopausa, part, dol…), fins a quadres molt greus que incapaciten al pacient per a dur a terme una vida normal respecte al seu treball, a la seva  família o a les seves relacions socials.

A mig camí trobaríem símptomes que poden aparèixer en forma d’episodi (un episodi que pot durar diversos mesos) i que, a vegades, es pot presentar més d’un cop a la vida. En altres ocasions, els símptomes poden no ser tan greus, tot i que poden ser persistents o, fins i tot, poden estar presents durant anys si no es tracten convenientment.

En els últims anys s’ha assistit a un important increment de la prevalença de la depressió a nivell mundial i, de forma paral·lela, a una disminució de la seva edat d’inici, de manera que s’ha convertit, segons l’Organització Mundial de la Salut (OMS), en un important problema de salut pública que afecta a uns 120 milions de persones, de les que menys del 25% tenen accés a tractaments efectius. A més a més, una de cada cinc persones arribarà a desenvolupar un trastorn depressiu al llarg de la seva vida, proporció que augmentarà si concorren altres factors, com malalties mèdiques o situacions d’estrès.

El seu tractament consisteix en fàrmacs o psicoteràpia, o bé en una combinació de tots dos, sempre en funció de la gravetat de la depressió i del tipus. Normalment les recurrències de la malaltia suposen un pitjor funcionament general, per tant, la finalitat dels tractaments, sobre tot les intervencions psicològiques, s’haurien de dissenyar de manera que redueixin el risc de patir recaigudes

Per això, un cop finalitzat el tractament serà necessari entrenar al pacient perquè segueixi determinats consells i formes de vida per a continuar amb aquesta millora, com ara realitzar exercici físic, seguir una dieta equilibrada, tenir cura de la salut, parlar amb el terapeuta de forma periòdica, tenir pensaments positius, expressar les emocions, etc.

Per altra banda, també és molt important realitzar tasques de prevenció del trastorn depressiu per tal que la persona que presenta els primers símptomes busqui ajuda de seguida i així eviti un agreujament de la malaltia.

Maltrato a la gente mayor

En nuestra sociedad, hay muchos estereotipos preestablecidos sobre la vejez que hacen que situaciones que en otros colectivos pudiesen ser considerados como malos tratos, en el grupo de personas mayores no lo sean o pasen más desapercibidos.

Aunque en principio las necesidades físicas de la persona mayor estén bien atendidas, de forma involuntaria y/o por omisión, se puede estar propiciando a ésta tratos abusivos o negligentes que quedan enmascarados o incluso no sean considerados como tales, sino que son vistos como una práctica habitual, aceptada y normalizada, tanto a nivel familiar como a nivel institucional.

Así es que  cuidadores o familiares, aun no siendo conscientes, pueden tener actitudes que conducen a un trato denigrante o vejatorio hacia este colectivo, pues pueden estar vulnerando la dignidad y los derechos básicos que toda persona tiene, y estar propiciando sin querer:

Maltrato psicológico:

  • Humillación y ridiculización de la persona: en ocasiones se ignora la presencia de la persona mayor y se hacen comentarios inadecuados, hirientes o incluso humillantes, como si el padre o la madre no estuvieran delante: “A dónde vamos a llegar, ya chochea”.
  • Ataque a la integridad moral mediante agresiones verbales (“Abuela se te ha parado el reloj. Tú no entiendes como son las cosas ahora…”)
  • O un ataque a la dignidad de la persona en una institución para gente mayor sería: “No te preocupes Juanillo, puedes hacértelo encima, llevas pañal”. Se está anteponiendo la comodidad del cuidador, de no tener que llevar a la persona al baño, ante la necesidad de ir de éste
  • No dejarle tomar sus propias decisiones, y lo que es peor en ningún momento pensar en los intereses del padre o madre, en lo que ella quiere y/o necesita, menoscabando su capacidad para asumir responsabilidades. Con su oposición se está vulnerando su autonomía (por ej. hijos que deciden unilateralmente por sus padres: si le ponen o no una cuidadora, cuantas horas la contratarán…., o hijos que deciden como debe ir vestido su familiar…)
  • Falta de consideración de los deseos de la persona mayor y sobreprotección  que seguramente esté generando sentimiento de inutilidad (“En vacaciones no se nunca donde estaré, dice una señora mayor, que debe adaptarse a las vacaciones de sus tres hijos).
  • A nivel institucional: Despersonalización en el trato, proporcionando servicios de acuerdo a criterios generales (hora del baño) que desatienden las necesidades particulares de cada usuario (igual no le apetece bañarse en esos momentos, o al contrario le desatienden cuando quiere ir al baño con el pretexto que ya lleva pañal).
  • Infantilización en el lenguaje, y en el trato: “¿Qué tal vamos Juanillo? Esto a ciencia cierta provoca pérdida de identidad y baja autoestima, pues lo tratan como si fuese un niño.
  • En ese mismo sentido, uso de la primera persona de plural; ¿Qué tal vamos Juanillo? ¿Hemos dormido bien?
  • Y también el paternalismo: “Juanillo, no te acuerdas” “No te preocupes Juanillo”

Maltrato económico: hijo que, sin consentimiento explícito del padre, va a disponer de su dinero para ponerle una persona para que la cuide.

Maltrato físico: cuando se les da una pastilla para que nos dejen dormir(se está haciendo un inadecuado uso de medicación con el fin de favorecer el descanso y la tranquilidad de los cuidadores sea a nivel residencial o familiar).

Negligencia de tipo emocional/psicológica

  • Cuando en una residencia, los dos auxiliares que atienden a la persona mayor (lavándola, por ejemplo) están hablando entre ellos de sus cosas. La indiferencia  o trato de silencio es una de las formas menos visible de maltrato a los mayores.
  • También vemos una negligencia importante (física y emocional) cuando una persona mayor demanda ir al baño y le dicen que no lo necesita que ya lleva pañal (trato denigrante y vejatorio; en lugar de potenciar o mantener su autonomía, lo que se está haciendo es propiciar o agravar su incontinencia). Lo he vivido en mis propias carnes, cuando tenía a mi madre en una residencia.

Esto es así porque los prejuicios y mitos existentes sobre este colectivo influyen en cómo nos acercamos a ellos y en cómo los tratamos. En nuestra sociedad, el envejecer lleva consigo el marginamiento.

El envejecimiento se ve como algo negativo, y estas concepciones erróneas favorecen una visión deshumanizada de las personas mayores, lo cual influye en las actitudes que la gente tiene respecto a ellos, y de aquí que sea más fácil la impunidad frente a los malos tratos que padecen, por un simple desconocimiento del problema

Pero ya no sólo eso, al lado de la escasa sensibilidad y consciencia social del problema, existe muchas veces una negación de su existencia por parte de los profesionales de centros residenciales seguramente influido por el propio edadismo.  Además, las incapacidades físicas o psíquicas, contribuyen a que las personas mayores aumenten su dependencia del cuidador para el apoyo psicológico, físico y material.

Esto a la larga constituye una carga para este último que puede generar estrés. Esa situación puede verse exacerbada por la falta de recursos (mínimo personal en las instituciones) y de servicios de apoyo, con lo que hace que cada cuidador tenga sólo un corto periodo de tiempo para dedicar a quien ha de atender y se vea sobrepasado por la situación.

Por otro lado, es evidente que si una persona cree en un determinado mensaje (que no vale nada), se lo acabará creyendo, lo interiorizará y actuará o seguirá un guion que se ajustará a la conducta que se espera de él (ajustada a esos estereotipos sociales), con lo que esa autopercepción negativa hará que la persona mayor asuma, aún más, un rol pasivo que será la causa de su baja autoestima y autoconcepto negativo, que a su vez, llevará a que haya un cumplimiento de expectativas y, por tanto, se cerrará el ciclo vicioso, retroalimentándose los estereotipos sociales.

En definitiva, lo que impera actualmente es lo joven y bello, y por desgracia se da muy poca importancia al bienestar y la humanidad de las personas mayores, lo que va a provocar una pérdida prematura de dependencia. Y lo peor es que difícilmente estos estereotipos desaparecerán si no se trabajan desde todos los ámbitos de la sociedad, incluidos desde los medios de comunicación.

Infertilidad y reproducción asistida

El diagnóstico de infertilidad representa un impacto psicológico importante ya que puede afectar a diversas áreas de la vida de quienes la padecen (salud, persona, de pareja, familiar, social, económica…)

El querer y no poder tener hijos conduce a un sufrimiento psicológico y a un sentimiento de vacío que se interpone entre la pareja, pues les inunda un sentimiento de culpa y de fracaso por el deseo no alcanzado; un estado de ansiedad que les conduce a un desajuste emocional que conlleva manifestaciones físicas, somáticas y psicológicas ( insomnio, dolores de cabeza, depresión…). En muchas parejas este acontecimiento vital puede llegar a desequilibrarla, incomunicarla o separarla.

Además, el no conseguir tener un hijo de forma natural se vive con una sensación de fracaso que conlleva la pérdida de espontaneidad y disfrute de las relaciones sexuales y de la comunicación en general.

Se puede considerar como un estresor de sobrecarga crónica, ya que el estudio de la pareja infértil suele durar varios meses, y se convierte en una preocupación contante de visitas al médico, programación de relaciones sexuales y vigilancia constante, que pueden hacer aflorar sensaciones de culpa, frustración  e impotencia, llegando al desarrollo de cuadros tan habituales de depresión como de ansiedad.

Como psicólogos nuestra labor va a ser acompañar  a la pareja en su deseo de tener hijos, compartir sus momentos,  y dotarles de herramientas para que puedan manejar mejor su insatisfacción personal y de pareja, el vacío no cubierto y todo el proceso emocional que acompaña el largo recorrido que supone el tratamiento de la infertilidad; así como recolocar sus emociones y reinventar la vida sin hijos si fuera el caso. Además en cada caso se añadirá la terapéutica específica que requiera de fondo cada persona o pareja en particular.

El desajuste emocional experimentado,  que puede tener tanto manifestaciones físicas, somáticas como psicológicas, hace empeorar la calidad de vida de la pareja que sigue tratamientos médicos de reproducción asistida. A la vez que, como ya hemos dicho, al ser un proceso de por sí estresante, los estados emocionales negativos que comporta pueden por sí mismo provocar que el embarazo no llegue a producirse.

A veces, además, cuando las parejas están ya en la fase de estudio de la infertilidad, se sienten esperanzadas porque piensa que están llegando al punto de conocer ya su problema y creen que la solución está próxima, cuando en realidad está empezando un largo camino por recorrer. Por ello, por un lado se deben ofrecer consejos y orientaciones psicológicas que ayuden a hacer una autoregulación emocional y de conducta, dotando de técnicas para afrontar el estrés que genera todo el tratamiento de la infertilidad (técnicas de afrontamiento de autocontrol, inoculación al estrés, entrenamiento en solución de problemas y control de las emociones…). Pero por otro lado, será necesario dar formación e informar sobre los diagnósticos de la infertilidad, los posibles tratamientos de reproducción asistida, así como los porcentajes de éxito reales y posibles alternativas al tratamiento como la adopción o vivir sin hijos.

Si conseguimos hacer una labor preventiva antes de empezar el tratamiento, la pareja tendrá una mayor capacidad para afrontar los distintos momentos del proceso (diagnóstico, tratamiento…) así como un mayor ajuste emocional durante los mismos, ya que dispondrán de herramientas básicas para tomas de decisiones, soporte anímico, ayuda relacional , procesos socioafectivos con la pareja, amigos, familia, etc, y especialmente la puesta en marcha de estrategias de comunicación con la pareja lo que aumentará la resolución de posibles problemas que puedan aparecer en el camino.

Prevenir estados ansiosos es primordial antes de iniciar el tratamiento, por lo que es conveniente enseñar técnicas de relajación, así como técnicas de distracción mental y conductual tal como planificar actividades lúdicas, búsqueda de apoyo social ( entrenamiento en habilidades sociales, técnicas de asertividad…), técnicas de detención del pensamiento o eliminación de conductas obsesivas, rechazo de ideas irracionales,..

También será muy importante el ayudar a gestionar los fracasos múltiples cuando los haya y ayudar en la toma de decisión de terminar con los tratamientos.

En definitiva, el desajuste emocional se mantiene, pues, debido a la percepción de la infertilidad como un problema amenazante, sobre el que no se tiene control ninguno, en el que no se utilizan recursos ni estrategias eficaces en la búsqueda de apoyo social ni de pareja, lo que hace que la infertilidad se vivencie como algo altamente problemático por ambos miembros de la pareja.

Entonces, lo que buscaremos será el bienestar psicológico de la relación de pareja para que ésta viva todo el proceso desde una percepción del control, desdramatizando la situación y generando entornos alternativos para abordarla, promoviendo la confianza y facilitando una comunicación más fluida y empática entre la pareja, recuperando lo lúdico y gratificante (el sentido del humor y la sexualidad…) , promoviendo expectativas de logro o éxito y/o introduciendo alternativas a la parentalidad.

Adicción a internet: cómo superarla?

Internet es una de las herramientas tecnológicas más útiles, e incluso podríamos aventurarnos a decir que imprescindible, en nuestra sociedad actual. Ahora bien, por desgracia, en ciertos casos  adquiere una centralidad tan extraordinaria en la vida del individuo que puede desembocar  en una adicción.

Esta inclinación desmedida hacia su uso puede llegar a interferir con otras actividades cotidianas, llegando incluso a perturbar las relaciones sociales y familiares. Pero además, puede llegar a hacer que la persona se muestre incapaz de dejar de usar Internet, o de que sienta un enorme malestar cuando no se puede conectar.

De hecho, lo que caracteriza a una adicción es la pérdida de control y la dependencia. Todas las conductas  adictivas  están controladas inicialmente por reforzadores positivos- el aspecto placentero de la conducta en sí-, pero terminan por ser controladas por reforzadores negativos- el alivio de la tensión emocional, especialmente.

Una persona normal se conecta al móvil o a internet por la utilidad que ello representa o el placer de la conducta en sí misma; una persona adicta, por el contrario, lo hace buscando el alivio del malestar emocional (aburrimiento, soledad, ira, nerviosismo…)

Los adolescentes quizás son los que constituyen un grupo de riesgo más importante a esta adicción porque tienden a buscar sensaciones nuevas y son los que más se conectan a Internet, además de estar más familiarizados con las nuevas tecnologías

Cabe decir, que hay ciertas características de personalidad (impulsividad, búsqueda de sensaciones, autoestima baja,..) o estados emocionales que aumentan la vulnerabilidad psicológica a las adicciones (intolerancia a los estímulos displacenteros como pueden ser disgustos responsabilidades, preocupaciones…, estilo de afrontamiento inadecuado ante las dificultades cotidianas, estado de ánimo que se vivencia subjetivamente como no agradables, situaciones de estrés personal o estrés laboral…)

El sujeto muestra una capacidad de aguante cada vez menor ante las emociones negativas y las frustraciones cotidiana. Las estrategias de afrontamiento se debilitan debido a la falta de uso. De este modo, el comportamiento adictivo se convierte en la única vía para hacer frente el estrés.

Cuál sería el tratamiento idóneo?

Se tendrían que trabajar aspectos psicológicos y de aprendizaje encaminados a aprender a organizar el tiempo de ocio y a gestionar la ansiedad y otras emociones displacenteras, sin emplear internet como refugio, evasión o alternativa al afrontamiento del problema.

Cuáles serían los pasos a seguir para romper la adicción a Internet?

Control de estímulos, es decir evitar el uso de Internet a lo sólo lo imprescindible por lo que se refiere a las obligaciones diarias laborales o escolares.

Asimismo sería bueno llevar a cabo una planificación del tiempo libre-tanto más cuanto más al comienzo del tratamiento se esté, y marcarse el no quitar horas de sueño en pro de estar conectado.

Pero la evitación lleva a una intranquilidad subjetiva ya que se piensa con ansia en lo prohibido y no se está seguro de si se va a ser capaz de controlar en el futuro. Por ello, el sujeto en una segunda fase del tratamiento deberá exponerse gradualmente al estímulo que le causa adicción.

Como tratamiento de mantenimiento será necesario potenciar unas respuestas de afrontamiento adecuadas a las diferentes situaciones, y usar técnicas de distracción cognitivas como pensar en situaciones agradables vividas recientemente, contar de tres en tres hacia atrás, o hacer ejercicio físico que ayuda a distraerse de los pensamientos problemáticos. 

También será importante a largo plazo solucionar los problemas específicos que la persona pueda tener, trabajando áreas como la autoafirmación, el control del estrés, la relajación, las habilidades sociales,  así como será imprescindible adoptar un cambio en el estilo de vida, adquiriendo conductas alternativas gratificantes.

Cómo se puede reducir la ansiedad ?

La ansiedad es una emoción básica que actúa de mecanismo defensivo, pues nos  alerta ante situaciones consideradas como amenazantes. Su función es movilizar al organismo para mantenerlo alerta y dispuesto para intervenir frente a  riesgos y amenazas, con el fin de que no se produzcan o, en caso de producirse, que sus consecuencias sean mínimas.

Así pues, la ansiedad es un mecanismo universal que se da en todas las personas, es normal y adaptativo. Un cierto grado de ansiedad mejora el rendimiento y la capacidad de anticipación y respuesta, ya que nos empuja a tomar las medidas convenientes (huir, atacar, neutralizar, afrontar, adaptarnos, etc.), según el caso y la naturaleza del riesgo o del peligro.

Ello significa que la ansiedad  como mecanismo adaptativo, es buena, funcional y no representa ningún problema de salud.

Sin embargo, en algunos casos,   este mecanismo funciona de forma alterada, y puede  producir problemas de salud y, en lugar de ayudarnos, nos incapacita. Esto ocurre cuando dicha ansiedad adquiere una gran intensidad, tiene una duración excesiva o es paralizante y va produciendo bloqueos intermitentes que cada vez  van a más.

Es en este momento cuando se debe acudir a un especialista, para que nos ayude, no a hacer desaparecer la ansiedad, sino a proporcionarnos técnicas que nos permitan saber manejarla. Básicamente, se trata de aprender a ver esas sensaciones como algo normal y lógico, parte de nosotros y nuestro organismo, y aceptar la posibilidad de que aparezcan en algunos momentos. Ahora bien, cada trastorno de ansiedad puede suponer tratamientos distintos, pues  cada persona es diferente y siempre el tratamiento debe ajustarse al paciente.

Tratamientos para reducir la ansiedad:

1. Técnicas farmacológicas:

Los ansiolíticos (benzodiacepinas…) son un tipo de fármacos que reducen los síntomas de ansiedad. Deben siempre estar prescritos por un especialista (psiquiatra…), y ser revisados cada mes o dos meses.

Para quien prefiera la opción más natural pueden ser de ayuda plantas como la Valeriana, Pasiflora o Amapola de California, así como el aminoácido L-teanina, o el GABA

Ahora bien, siempre deben ir acompañados por un tratamiento de tipo psicológico, pues con ellos no se aprende a controlar la ansiedad, y si se utilizan solos, no suelen curar el trastorno .Son útiles en caso de reacciones intensas, no controlables, pero poco a poco, hay que sustituirlos por el autocontrol; de lo contrario, suelen degenerar en una adicción a este tipo de fármacos. 

 2. Tratamiento psicológico

Técnicas cognitivo-conductuales:

Son una serie de técnicas psicológicas que ayudan al individuo a interpretar situaciones de una manera menos amenazante y, por tanto, menos ansiógena. Enseñan a identificar pensamientos negativos, errores en la interpretación de la realidad, tendencias individuales que generan ansiedad, etc, para después enseñar a cambiar estas tendencias o procesos por otros más adaptativos.En general, ayudan a mejorar la capacidad de auto-observación y auto-corrección de pensamientos, emociones y conductas de la persona.  

Algunas técnicas enseñan además habilidades personales o sociales para enfrentarse mejor a las situaciones ansiógenas.

Técnicas de relajación de la actividad fisiológica:

Enseñan a las personas a relajarse, disminuir su activación fisiológica, destensar los músculos, respirar correctamente, imaginar, etc. Hay que practicarlas todos los días. Existen diversos tipo de técnicas de relajación: muscular progresiva, respiración, mindfulness, etc.

SOBREDIAGNÓSTICO DE TDAH

Cada vez la prevalencia de casos de TDHA (trastorno por déficit de atención y/o hiperactividad) es mayor.  A priori podríamos pensar que es una consecuencia directa de la sociedad tecnológica en la que vivimos que apuesta por el materialismo y el consumismo, por una educación  caracterizada por la ausencia de normas, aquella en la que “todo es válido”, y en donde prima la cultura del mínimo esfuerzo y la rápida recompensa. Hay, a su vez, una preponderancia de los modelos que favorecen el refuerzo externo inmediato como son los videojuegos, la televisión o internet, lo que todo ello hace a su vez que haya una menor tolerancia a las frustraciones vitales, síntomas típicos de la enfermedad que nos ocupa.

Así, parece factible que el tipo de sociedad actual pueda estar contribuyendo a generar un mayor disfuncionalidad del TDAH, pues son pocas las oportunidades que favorecen y entrenan la atención sostenida, la cultura del esfuerzo, la demora de recompensa, el empleo de estrategias reflexivas y el desarrollo de un autocontrol mental eficaz.

De hecho, el establecimiento de límites y modelos de conducta organizada suponen un importante esfuerzo educativo y requiere inversión de tiempo por parte de los padres, elemento que cada vez es más escaso en los países industrializados y que se encuentra además influenciado por el cambio de modelos de familia (familias uniparentales, padres divorciados, etc.).

A todo ello, tenemos que sumar el hecho que la gente está mejor informada debido al uso masivo que se hace de internet, a la vez que hay un mejor conocimiento del trastorno por parte de los profesionales que lo atienden (médicos, profesores y psicopedagogos), lo que permite que dicho trastorno se reconozca  y se detecte de forma mucho más precoz, con lo que niños que tenían asegurado el fracaso escolar pueden ver superados sus estudios y situaciones académicas con éxito.

Ahora bien, como contrapartida y por desgracia muchos son los niños “etiquetados” como pacientes con TDAH sin tener trastorno alguno, sólo por el simple hecho de presentar algún problema de conducta tal como impulsividad y/o actividad motora excesiva. Pero me pregunto: ¿hasta qué punto no es normal, considerando evidentemente cada una de las etapas evolutivas del niño, que sea vital y se mueva pues por eso es un niño?

Desde casa, padres angustiados por tener un niño al que no saben manejar, e incluso desde la propia escuela, los profesores se ven sobrepasados por las exigencias de la situación cuando ven como algún alumno les distorsiona la clase y/o por falta de tener las herramientas psicopedagógicas idóneas, al mínimo problema comportamental buscan una solución inmediata desde fuera reclamando la ayuda de un profesional, lo que ya por sí solo predispone  a un  mayor número de consultas por TDAH.

En mi opinión hay una cierta tendencia a confundir síntomas con trastorno, tendiéndose a hacer diagnósticos demasiado rápidos, ya que muchos niños presentan algunos de los comportamientos relacionados con el TDAH (déficit de atención, hiperactividad y/o impulsividad) pero no todos ellos presentan una disfunción significativa  y por tanto no deben ser etiquetados como tales

Además,  la frontera entre los sanos y los enfermos que precisan tratamiento se establece en función de los valores culturales, y el mismo comportamiento puede ser interpretado de diferente forma dependiendo de la persona que diagnostique.

Así mismo, las llamadas campañas de sensibilización sobre enfermedades están a menudo financiadas por los departamentos de marketing de las grandes farmacéuticas más que por organizaciones con un interés primordial en salud pública, y que estas campañas de promoción pretenden influir sobre los médicos, educadores y padres, presionando a su vez por el uso de determinados fármacos y generando patologías donde antes existía normalidad.

Por todo ello, y a pesar que nuestros niños estén sobreestimulados, pienso que se está dando un sobrediagnóstico del trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH) por diagnóstico impreciso, por  la ausencia de pruebas diagnósticas objetivas y porque como ya hemos visto muchas veces son los padres y los profesores los que fuerzan al facultativo al establecimiento del diagnóstico.

El estrés. ¿Cómo controlarlo?

¿Quién no sabe que es el estrés?

Es indudable que en mayor o menor medida a todos nos afecta el estrés, ya que cualquier cambio al que debamos adaptarnos nos lo puede generar.

A consecuencia de ello, nuestras emociones pueden desbordarse, y hacernos sufrir porque no sabemos manejar la situación en la que nos encontramos inmersos.

¿Que nos provoca el estrés?

El estrés es un sentimiento de tensión física o mental que se genera como respuesta automática frente a situaciones que son percibidas como amenazantes.

De hecho, el estrés en sí mismo es útil porque nos impulsa y hace que nos adaptemos mejor a las exigencias demandantes del medio. Ahora bien, cuando supera las necesidades o se prolonga en el tiempo puede afectar negativamente nuestra vida

Fuentes de estrés

Nuestras experiencias estresoras pueden provenir fundamentalmente de tres fuentes: nuestro entorno, nuestro cuerpo y nuestros pensamientos.

El entorno nos exige constantemente que nos adaptemos a las exigencias que representan nuestro mundo laboral, las relaciones interpersonales, los horarios rígidos, el buscar piso, la enfermedad o muerte de un ser querido, el enamorarse incluso…y muchas otras situaciones amenazantes para nuestra seguridad y autoestima.

La segunda fuente de estrés vendría a consecuencia que cuando interpretamos una situación como amenazante nuestro cuerpo, al igual que en nuestros ancestros más primitivos, responde con un cambio fisiológico observable que nos prepara para la lucha o huida:

  • las pupilas se agrandan para mejorar la visión
  • el oído se agudiza
  • los músculos se tensan para responder al desafío
  • la frecuencia cardiaca y respiratoria aumentan
  • las manos y pies sudan…

Si no se hace ningún esfuerzo para liberarse de estas respuestas involuntarias del organismo que ocurren durante la fase de reconocimiento y consideración de la amenaza, se puede entrar en un estado de estrés crónico que puede ser motivo, por ejemplo, de una presión arterial elevada, dolor de cabeza, problemas sexuales, tensión muscular…

Cuando uno se siente estresado y se añade aún más estrés, los centros reguladores del cerebro tienden a hiperreaccionar ocasionando desgaste físico, crisis de llanto y potencialmente depresión e incluso muerte.

La tercera fuente de estrés proviene de nuestros pensamientos, de la forma de interpretar y catalogar nuestras experiencias y de ver el futuro, que en la medida que sean negativos, nos desbordarán.

¿Cómo podemos manejar la sobrecarga de estrés, o mejor aún eliminarla?

No se puede escapar de todas las situaciones estresantes que hay en nuestra vida, ni evitar completamente nuestra respuesta innata a las amenazas, pero sí podemos aprender a contrarrestar nuestras reacciones habituales al estrés, aprendiendo a relajarnos

Usando regularmente técnicas de autocontrol emocional, y no solo cuando se está bajo presión, devolveremos a nuestro organismo a su estado natural de equilibrio.

De este modo, al practicar dichas técnicas durante situaciones calmadas va a ayudarte a normalizar tus procesos físicos, mentales y emocionales, y  a pasar las circunstancias difíciles que te puedan surgir.

¿Qué es el autocontrol?

 El autocontrol es la capacidad de ejercer dominio sobre uno mismo, es decir, de controlar las propias emociones, comportamientos, deseos, o simplemente estar tranquilo. Esta capacidad nos permite afrontar cada momento de la vida con mayor serenidad y eficacia.

Las personas que poseen un alto autocontrol son capaces de dominar sus pensamientos y su forma de actuar, lo que puede ser beneficioso en multitud de situaciones, por ejemplo en un conflicto de pareja o en una negociación laboral… Las investigaciones afirman que inteligencia emocional es clave para poder dominar esta habilidad.

A continuación mencionamos varias sugerencias que ayudan a controlar el estrés:

  • Respiración profunda
  • Relajación muscular
  • Detención del pensamiento
  • Desarrollo de técnicas de afrontamiento
  • Nutrición sana
  • Ejercicio

Pero hay muchas otras, que podemos enseñarte en consulta.

Tractament dietètic dels trastorns del comportament alimentari.

L’anorèxia i bulímia nervioses són trastorns greus, potencialment crònics i que es caracteritzen per períodes de reactivació; per això cal que el seu abordatge terapèutic es faci des d’una perspectiva més àmplia:

  • Tractament dietètic
    • Rehabilitació nutricional, per tal que el pacient assoleixi un pes adequat segons la seva talla, sexe i edat.
    • Recuperació d’hàbits alimentaris sans.
  • Tractament psicoterapèutic
    •  Cal ajudar al pacient al manteniment d’una conducta alimentària adequada.
    •  Cal ajudar-lo a modificar les actituds distorsionades cap a la figura i el pes. 
  • Tractament farmacològic per aquells casos que així ho requereixin.

Tractament dietètic

Caldrà fer un pla d’alimentació individualitzat, segons la situació orgànica de cada pacient i l’actitud front el menjar i el pes que aquesta persona tingui.

Sobretot s’ha d’incidir en el concepte d’alimentació variada i equilibrada mitjançant recomanacions generals, com ara que és adequada una ingesta proteica que representi el 15-20 % de les calories total diàries ingerides, una ingesta de carbohidrats que representi el 50-55%, i la resta, un 25-30%, s’hauran de prendre en forma de greixos.

Anorèxia nerviosa

Per tal d’aconseguir la normalització de la dieta i la recuperació del pes en persones amb anorèxia caldrà que se’ls estimuli a que progressivament introdueixin aliments que abans rebutjaven pel seu alt contingut energètic.

Posem un exemple, com hem dit cal recomanar una ingesta de greix de l’ordre del 25% al 30% de les calories totals diàries. Malgrat que alguns pacients poden acceptar petites quantitats de greix afegit (oli per amanir..) en la seva dieta, molts el toleraran millor quan el contingut greixós sigui menys evident ( introduir-lo en forma de formatge,…)

Altres pacients poden acceptar, en canvi, que se’ls estimuli perquè de forma gradual passin de consumir productes sense greix (llet desnatada) a productes amb poc greix i finalment a aliments amb el seu contingut normal en greix (llet sencera).

D’aquesta manera, i a la vegada que se’ls ajuda perquè, poc a poc, vagin acceptant els seus canvis corporals, el pacient anirà reestructurant els seus hàbits alimentaris tot seguint una dieta completa, equilibrada i ben distribuïda al llarg del dia.

Caldrà advertir als pacients que durant la realimentació és freqüent que es produeixi distensió abdominal, meteorisme, estrenyiment i dispèpsia que estan relacionats amb un buidament gàstric lent i una hipotonia intestinal a conseqüència de la malaltia, però que a mida que el tractament avança aquests símptomes tenen tendència a desaparèixer.

Quines pautes els poden ajudar?

  • Es recomana fraccionar la ingesta en quatre preses diàries. Si el pacient ho tolera, es pot introduir una altra presa a mig matí.
  • Caldrà regularitzar els horaris de les menjades, sense saltar-se cap àpat
  • Dedicar el temps necessari a cada menjada. No perllongar la duració de la ingesta més enllà d’uns límits raonables
  • Sempre que sigui possible, realitzar les menjades en l’entorn familiar habitual.

De fet, l’assoliment d’un pes ponderal adequat per si sol pot donar lloc a una millor de certes alteracions psicopatològiques com la disminució de l’estat d’ànim, l’obsessivitat, la irritabilitat…que mostren aquests pacients.

I en el cas de la bulímia?  

En els cas dels pacients amb bulímia, caldrà aconseguir l’eliminació dels afartaments i aconseguir que adquireixin hàbits adequats pel que respecte a la conducta alimentària.

Les persones bulímiques han d’aprendre a comportar-se de forma normal quan tenen menjar a prop, a menjar per raons correctes i a seguir una dieta sana sense culpabilitat

Distribució de la dieta

  • Regularitzar els horaris dels àpats; han de menjar poc i sovint, es a dir fer varies menjades al dia ( esmorzar, mig matí, dinar, berenar, sopar, ressopó).
  • Evitar els períodes de dejuni prolongat ja que afavoreix l’afartament.
  • Evitar menjar entre hores.
  • Evitar una dieta molt restrictiva, fins i tot en casos en que existeixi sobrepès, ja que afavorirà la ingesta compulsiva.
  • S’han d’evitar els hidrats de carboni refinats, i incloure en la dieta proteïnes i fruita fresca.
  • Incloure aliments rics en fibra, per tal d’augmentar la sensació de sacietat i així evitar els afartaments

La psicologia i la nutrició tenen res a veure?

Hi ha una clara relació entre emocions i nutrició, ja que el que mengem no tan sols afecta a com ens sentim, sinó que el com ens sentim, determina que mengem d’una manera o altra.

Qui no ha fet en algun moment de la seva vida dieta per perdre aquell quilo de més que li sobrava? Recordeu com us sentíeu? Pot ser irritables o de mal humor, i a la mínima que us deien alguna cosa, saltàveu?

O qui no ha anat a la nevera després d’un dia estressant de feina en busca d’algun aliment que li calmés les seves emocions?

De quina manera es relacionen?

El nostre estat d’ànim i el com ens sentim afecta la nostra manera de menjar, doncs tot aquest seguit de variables psicològiques ens influeixen en el nombre de menjades que fem, en la velocitat a la que ingerim els aliments, en el tipus d’aliments que consumim…

I què passa quan hi ha alguna patologia de base?

Una persona que pateix de bulímia nerviosa, per exemple, usa l’acte de menjar com resposta als seus problemes. Es val d’afartaments secrets per a alleugerir l’estrès, la soledat, l’ansietat o la depressió, sentiments que no se sent capaç de compartir amb ningú més, doncs per ella és molt important donar una imatge d’èxit i autocontrol.

Aquestes persones no tenen control sobre les sessions d’afartaments, i aleshores cada cop que n’acaben una, recuperen el control mitjançant la purga, i es prometen que no ho tornaran a fer (cosa que no podran complir).

O si pensem amb l’obesitat, pot ser que les persones que en tinguin, estiguin menjant molt més del que necessiten com una forma d’evadir-se dels problemes que se’ls hi presenten (divorci, pèrdua de feina, la mort d’un ésser estimat..) i fan servir el menjar com una font d’obtenir plaer.

Aleshores, i tot i que en un inici no fos així, la ingesta compulsiva d’aliment es pot haver convertit en un hàbit i en una part important del pacient.

Val qualsevol aliment per calmar les nostres emocions?

Sembla que els hidrats de carboni refinats(pastels, galetes pa, xocolata…) o aliments grassos ( formatge, mantega gelats…) són els preferits pels pacients per calmar els ànims.

Com pot ajudar la psicologia

El tractament dietètic de qualsevol persona que es vulgui aprimar, hi hagi o no psicopatologia de fons, no només s’haurà de dirigir a assolir un pes adequat segons edat, sexe i alçada, sinó que també caldrà que abordi tots aquests altres aspectes involucrats en el menjar i que no tenen res a veure amb l’alimentació pròpiament dita. Per tant, queda palès que la figura del psicòleg és imprescindible per un desenvolupament saludable de l’individu.

A mida que la persona vagi baixant de pes, s’hauran d’anar controlant totes aquelles variables psicològiques vagin sorgint i puguin alterar que la persona s’adhereixi al tractament, ja que els canvis emocionals són molt importants a l’hora d’aconseguir un canvi permanent en les costums que afecten a l’alimentació. Així per exemple, una persona obesa que ho ha sigut des de la seva infantesa mai no ha tingut una representació del seu cos prim, i qualsevol canvi que tingui lloc, no tant sols afectarà al seu pes, sinó que tindrà conseqüències també en la seva identitat. Des de la psicologia li donarem el suport necessari perquè dugui a terme la dieta amb èxit.

Quins secrets s’amaguen darrera d’una ment anorèxica?

A ningú no deixa indiferent la visió d’uns braços i cames esquelètics pertanyent a una noia anorèxica;  imatge que, per desgràcia, cada cop estem més acostumats a veure. Les xifres parlen d’una prevalença del 1% del total de dones joves occidentals. Tot i que és en l’adolescència on més freqüentment s’origina aquest trastorn, cada cop és donen més casos en dones de més de 40 anys, i fins i tot, en nois.

Com s’origina?

Factors del pensament

L’anorèxia és una malaltia complexa que té un origen multicausal en la que  intervenen factors psicològics, socioculturals, biològics i també relacionats amb la dinàmica familiar; cadascun d’ells necessari, però cap  suficient per sí sol com per a generar la malaltia.

 Qui s’amaga darrera la malaltia?

Aquesta és una malaltia que és més propensa a donar-se en persones insegures, amb baixa autoestima, molt  perfeccionistes, rígides i autoexigents, amb gran autocontrol, que tenen necessitat d’aprovació, baixa tolerància a la frustració i amb poca habilitat per a les relacions personals.

A més, normalment provenen de famílies on hi ha una excessiva fusió entre els diferents membres i on pot donar-se confusió de rols, amb una escassa privacitat i autonomia individual. Són famílies molt sobreprotectores i bastant rígides per canviar i adaptar-se a nou patrons i situacions. A més, la matriarca està o ha estat en un passat preocupada per la seva pròpia estètica corporal, havent practicat en algun moment o altre règims alimentaris restrictius.

Per altra banda, no és casual que aquesta malaltia incideixi en major percentatge en joves adolescents, doncs podríem veure l’anorèxia nerviosa com una reacció de les adolescents front a certes demandes del medi pròpies de l’edat en que es troben, com per exemple: independència, assumpció de majors responsabilitats, canvis fisiològics en el seu cos, augment de les seves relacions socials i sexuals, etc. I  mostraria una errada en la capacitat de l’adolescent d’anar integrant tots aquests canvis en la seva personalitat, que la portarien, aleshores, a adoptar una falsa solució, una sortida malaltissa a la seva crisi d’identitat.

Per a aquestes noies aconseguir la perfecció,  amb tot el que això implica, és la única via per aconseguir l’afecte i alliberar-se dels problemes, i part d’aquesta necessitat de perfecció és la imatge ideal d’estar prima, la que mai no pot aconseguir-se.

Què fa que cada cop hi hagi més casos i afecti a un sector de població més gran?

Les influències socioculturals i concretament, la vigència d’un model estètic corporal prim, especialment aplicable al cos femení, és un factor d’innegable importància per a explicar la proliferació i difusió d’aquests quadres. Els estils de vida, el grup d’iguals, la publicitat i les “indústria de l’aprimament’”, i les pròpies cognicions van reforçant dejunis, dietes restrictives i altres pràctiques compensatòries.

Però com la primor mitificada està associada a la nostra societat actual a l’èxit, la seguretat, la bellesa, l’acceptació i  al prestigi social, ningú se n’escapa del seu influx i per això la incidència de la malaltia s’està estenent a altres grups d’edat i, fins i tot, a l’altre sexe.

Així, nenes de 7 a 9 anys ja tenen en compte els comentaris de les seves companyes i amigues al voltant de l’estètica corporal, i solen gravar en les seves ments burles i comentaris negatius referits al seu cos, a la seva aparença física. L’impacte d’aquestes  apreciacions augmenta quan se entra en l’adolescència.

Perquè neguen la malaltia?

La pèrdua de pes es converteix en un fi per sí mateix, de fet per moltes persones no existeix autoestima sense estar prima.

El problema radica que pateixen una distorsió de la seva imatge corporal que fa que no es vegin mai com voldrien veure’s, la qual cosa fa que s’embarquin en aquesta aventura de l’aprimament, en la cerca de la bellesa ideal i inabastable que els donarà autoconfiança.

A més, arribar a la primor del seu cos els dóna seguretat per afrontar qualsevol repte que els hi pugui sorgir, i es per això que es tan difícil que canviïn la seva manera de pensar.

Existeix un substrat biològic que sustenti la malaltia?

Sembla que existeix una desregulació dels sistemes serotoninèrgic i dopaminèrgic relacionats amb la sacietat, l’estat d’ànim, l’ansietat i les obsessions, així com amb l’estil de processament de la informació centrat en el detall que podrien explicar alteracions en la presa de decisions i alteracions en el control executiu (manca de flexibilitat cognitiva, d’impulsivitat i de capacitat de resolució de problemes) típic de les afectades per aquesta malaltia.

Com les podem ajudar des de la psicologia?

Com psicòlegs la nostra feina serà reconduir a aquestes noies a adoptar un pla de vida saludable, fent tractament psicològic. Ara bé, mentre la societat no canviï la seva fora de pensar tindrem una feina ben àrdua. No sé que en penseu tots vosaltres.