¿Qué es el perdón?
El perdón es la liberación del resentimiento, la ira o el deseo de venganza. Perdonar no significa justificar, aprobar o minimizar lo que ocurrió. Y no es necesario volver a la misma relación ni aceptar los mismos comportamientos dañinos que nos causaron.

El perdón es fundamental para la salud mental de quienes han sido víctimas. Impulsa a las personas a centrarse en el presente y seguir adelante, en lugar de mantenerlas emocionalmente atrapadas en una injusticia o un trauma. Se ha demostrado que el perdón mejora el estado de ánimo, aumenta el optimismo y protege contra la ira, el estrés, la ansiedad y la depresión. Ahora bien, el perdón es un proceso que requiere tiempo y paciencia.
¿Cómo se puede perdonar a alguien que te ha hecho daño?
Perdonar puede ser un desafío, especialmente cuando la persona que te dañó te ofrece una disculpa falsa o no ofrece nada en absoluto. Sin embargo, suele ser el camino más saludable para ti. Un modelo a seguir para conseguir el perdón sería el que exponemos a continuación:

El primer paso será descubrir tu enojo explorando cómo has evitado o abordado la emoción. De hecho, nos cuesta perdonar porque sentimos que lo que nos pasa es injusto, que las cosas no son como deberían ser. Y es cierto, muchas veces las cosas no son como deberían, el mundo no es siempre justo, ni las personas actúan siempre con justicia o altruismo; además, todos somos humanos y nos equivocamos. Ser consciente de todo esto nos puede hacer sentir tristes, y asumirlo puede requerir un duelo. Por eso es importante analizar si hay malestar por dolor o duelo al que te sigues aferrando, así podrás tomar conciencia de los sentimientos a los que te aferras, para encaminarte a un perdón que será beneficioso para tu salud. Para superar una herida pasada, primero debes saber porqué sigues atascado ahí. Pregúntate y autocuestiónate si te estás culpando, o culpas a los demás por el evento en sí, por no haberlo evitado, por hacer que suceda, o por no hacer lo correcto.
Una vez hecho este análisis, el segundo paso será tomar la decisión de perdonar. Comienza por reconocer que ignorar o afrontar la ofensa no ha funcionado y que, por lo tanto, el perdón podría ser un camino a seguir. Acepta que tienes la opción de perdonar; acepta que ocurrió algo que te hizo daño que estaba fuera de tu control, y recuerda que aceptación no significa ni aprobación ni resignación. No puedes eliminar las frustraciones de la vida, pero siempre puedes crecer un poco más como persona a raíz de esas situaciones.

El tercer paso será cultiva el perdón, desarrollando compasión por la persona ofensora. Reflexiona sobre si el acto se debió a malas intenciones o a circunstancias de la vida de la persona que te causó daño. Para recuperar nuestra vida, primero debemos hacer el duelo de nuestras expectativas y creencias sobre el mundo, sobre nosotros mismos o sobre otras personas. El duelo no significa revolcarse en la tristeza o en el resentimiento, sino que nos ayuda a crecer porque nos permite que la pérdida sea plenamente reconocida. Esto nos permitirá estar más abiertos a lo que sucede en el momento presente.
Por último, debes liberar las emociones dañinas y reflexionar sobre cómo has crecido a partir de la experiencia y del acto mismo de perdonar; reconoce que el perdón es un trabajo duro.
¿Cómo supero el resentimiento?
Evidentemente que el resentimiento a veces puede persistir durante años, incluso si creemos haberlo superado o olvidado. Para liberarlo, reflexiona sobre por qué la persona cometió la ofensa, acepta el dolor y luego intenta perdonarla, ya que el perdón puede infundir una sensación de fuerza que supera la amargura.

También es importante decir que perdonar a otra persona es una cosa, pero ¿qué sucede cuando cometemos la ofensa nosotros mismos? Es importante asumir la responsabilidad de los errores, pero la culpa y la vergüenza intensas no son un resultado productivo a largo plazo. El proceso de autoperdón puede ser un desafío doloroso, pero profundamente valioso. La clave de este proceso es reconocer los propios errores, comprender por qué ocurrieron y ayudar a rectificar la situación.
¿Cómo me perdono por los errores del pasado?
Empieza por reconocer tu culpa y asumir la responsabilidad del daño que causaste. Reflexiona sobre por qué ocurrió el evento e identifica cómo evitar una ofensa similar en el futuro. Luego, perdónate concentrándote en el pensamiento, diciéndolo en voz alta o escribiéndolo. Discúlpate con la persona a la que perjudicaste e intenta mejorar su vida de forma significativa.
El perdón y la terapia del perdón se han relacionado con mayores sentimientos de felicidad, esperanza y optimismo. El proceso de perdonar también puede proteger contra afecciones graves como la ansiedad, la depresión y el trastorno de estrés postraumático. Esto puede deberse a que albergar ira y resentimiento hace que el cuerpo libere hormonas del estrés, como el cortisol y la adrenalina. Un flujo constante de estas sustancias químicas puede generar estrés y ansiedad, además de frenar la creatividad y la resolución de problemas. Por tanto, el perdón ofrece muchos beneficios emocionales, pues permite reducir la ira malsana, reparar relaciones potencialmente valiosas, crecer como persona y ejercer la bondad en sí misma, sin importar la respuesta.




































