
Muchas veces sentimos que ya no podemos más, vemos que no somos capaces de avanzar y queremos tirar la toalla. Sentimos que la vida nos trata mal, queremos que el mundo sea diferente, pero éste es como es, y el dolor es inevitable
Sin embargo, de imprevisto a veces, aquello que nos parecía tan imposible que fuera de otra manera cambia y podemos empezar a vislumbrar un poco de luz que nos lleva al final del túnel.
Por eso cuando sientas que el mundo se te viene abajo, respira profundo. Acepta esa emoción, no luches contra ella; incluso llora si lo necesitas, pues esto te va a ayudar a descargar el corazón.
Recuerda que esto no es eterno; pronto llegará la calma. De hecho,
“es como una tormenta, muy fuerte al principio, pero luego, las nubes se van y sale el sol”.
Es normal que en momentos difíciles, algunas personas puedan sentirse muy afectadas emocionalmente y vivir con intenso sufrimiento el problema o la situación dolorosa. Hay situaciones o repeticiones de la misma que nos sobrepasan, porqué la situación a resolver supera los recursos que tenemos para afrontarlo, sobre todo si lo hemos atravesado o nos sentimos solos
En los casos más extremos, este sentimiento tan profundo, incluso, pueden llevar a plantearse ideas de acabar con todo ( este tema tan delicado lo dejaremos a un lado para abordarlo en otro blog).
Así, ante una situación que nos supera, que nos puede provocar bloqueos, es importante parar, reducir las exigencias y aceptar que no podemos con todo, buscando ayuda.
Nuestra mente se ha visto envuelta en pensamientos recurrentes que han ido aumentando de tono y abrumándonos en sobre manera. En especial, las personas perfeccionistas, rígidas con un alto grado de autoexigencia y amantes del control, así como también las personas competitivas, viven especialmente mal las situaciones de incompetencia. No tener solución, ni respuesta a la situación vivida les genera un alto nivel de ansiedad.

Reflexionar sobre los temas en cierta medida puede resultar necesario y positivo, sobretodo autocuestionándote. Ten en cuenta que la reflexión ayuda a explorar nuevas perspectivas aunque no a cambiar las circunstancias. Ahora bien, hacerlo con exageración y permitir que un mismo tema invada tu mente, te puede llevar a una sensación de ansiedad difícil de superar.
Para avanzar es muy importante generar consciencia y comprender que el pasado no lo puedes cambiar y empezar a pensar qué oportunidades y nuevas formas de hacer se abren ante ti con la nueva situación. Aunque no lo parezca, la desesperanza, el dolor y el vacío que se siente en estas situaciones son estados temporales, que con la ayuda precisa, pueden superarse.
Para recuperar el control en momentos difíciles, pueden serte útiles los siguientes tips:
- Para y respira: Siéntate, inclina ligeramente tu cuerpo hacia atrás en la silla,como si te relajarás en un sofá. Haz una respiración lenta y profunda, sonríe con la boca cerrada, sin mostrar los dientes, elevando ligeramente la comisura de los labios; y eleva las cejas (señal universal de agrado). Estos pequeños gestos activan tu sistema de seguridad social, pues le dicen a tu cerebro que estás relajado y a salvo, a la vez que se desactiva automáticamente tu sistema de amenaza Además, existen otras muchas técnicas para aprender a parar, como son la meditación y técnicas de relajación.
- Pide ayuda: Llama a un amigo, un familiar o un experto en el que confíes para que te ayude a vaciar un poco tu mochila. No tienes que estar solo.
- Divide el problema: No quieras abarcarlo todo, Si tienes muchos problemas y estos te agobian, afróntalos de uno en uno. Es más fácil resolver una cosa a la vez.
- Descansa: Dormir bien y comer a tus horas es vital para pensar con claridad.
- Sé amable contigo: No te culpes por lo que te está pasando. Eres humano y mereces paciencia.
- Intenta mantenerte en actividad y ocupación. Participa en algún tipo de voluntariado, actividades culturales, deportivas o de ocio o cuida de una mascota. Te ayudarán a sentirte más útil.
- Recompénsate todos los días con algo placentero, intenta disfrutar con las pequeñas cosas de la vida.
- Escribe lo que sientes.Te puede ayudar a liberar tu mente de las preocupaciones y pensamientos que te mantienen bloqueado;escribirlos, ya sea en papel o en el ordenador. Mientras escribas, detalla al máximo tus pensamientos y las emociones que te están generando. Verás que es una buena opción para tomar distancia con el estrés que la situación te genera.
- Céntrate en las razones para seguir adelante. Esto puede ser difícil de hacer. Así que tómate tu tiempo e intenta escribir algunas cosas que sean importantes o valiosas para ti. No tienen que ser importantes o profundas. Las cosas cotidianas también cuentan.
Así que ten calma, tu puedes convertir tus debilidades en fortalezas. Busca la ayuda de un terapeuta,

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